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Historias de relocalizaciones

“Ahora empezamos una nueva vida, un nuevo hogar”; “estamos felices porque nunca pensamos tener lo que tenemos ahora”; “para bañarnos teníamos que calentar agua afuera, ahora tenemos un baño completo”; “esto es un palacio a comparación a donde estábamos”; “es muy emotivo: estás mirando desde tu casa nueva hacia tu casa vieja”; “no hay palabras para describir lo que se siente”.

Estas fueron algunas palabras de dos vecinas del asentamiento La Isla en Tacuarembó luego de ser realojadas el 26 de marzo de este año junto a 41 familias más. Sonia Fernández y Adriana Barboza comentaron cómo vivieron el proceso para lograr acceder a una vivienda digna y expresaron algunos de los cambios que se producen.

Sonia contó que llegó a La Isla con sus cinco hijos y su compañero: “no podíamos alquilar, mi pareja trabajaba y lo que ganaba solo nos daba para comer. Tuvimos que construir un ranchito de madera, muy de a poco; cada vez que podíamos le poníamos una maderita más”, dijo. Y agregó: “vivimos momentos de muchas necesidades, pero siempre la luchamos juntos”.

Sonia vivió durante 13 años en el asentamiento y en ese período debió atravesar distintas situaciones, aseguró que “la vida es sacrificada cuando vivís en esas condiciones. Por ejemplo, para bañarnos teníamos que hacer un fueguito afuera y calentar el agua ahí, en pleno invierno eso es un sacrificio”.

Por otra parte, Adriana expuso que las inundaciones “son un tema de mucha preocupación cuando se vive en malas condiciones.  Además no tenés la posibilidad ni de tener muebles porque si se llueve los perdés”.

Ella tiene dos hijos y vivió durante seis años en La Isla: “cuando llegué ya habían bastantes familias, siempre nos ayudamos entre todos, incluso fuimos nosotros quienes tomamos la iniciativa y nos presentamos en la Intendencia para buscar una solución para todos”.

Las viviendas fueron construidas por las propias familias por el sistema de ayuda mutua. Esto se logró a través de un convenio firmado por el Mvotma y la Intendencia departamental de Tacuarembó. El Ministerio aportó el financiamiento y la intendencia el terreno y la infraestructura para la red eléctrica, de saneamiento, agua potable y vialidad.

Es un plan que apuesta a la generación de oportunidades desde el punto de vista de la inclusión, tiene el propósito  de mejorar la calidad de vida de la población asentada y para lograrlo se trabaja junto a las familias en la búsqueda de una re ubicación en áreas urbanas con todos los servicios, que facilite su integración socio económica al tiempo que se generan las herramientas para sostener la nueva vivienda.

El Plan Nacional de Relocalizaciones se encarga de brindar una ayuda para que los casos como los de Sonia y  Adriana cambien. “Ahora empezamos una nueva vida, un nuevo hogar. Estamos felices porque nunca pensamos tener lo que tenemos: comodidad para los chiquilines, para mí y mi compañero, además de un baño completo”, expresó Sonia. Y agregó: “esto es un palacio en comparación a donde estuvimos viviendo tantos años”.

Adriana señaló que “no hay palabras para explicar lo que se siente. Es muy emotivo, estás mirando desde tu casa nueva hacia tu casa vieja. Estás bajo el techo del lugar que construiste a través de un largo proceso pero con anécdotas que van a quedar para toda la vida”.

La inauguración de La Isla es una nueva concreción de un  Plan que viene cambiando la realidad más de 2000 familias que participan.

 

Ver entrevista a Lucía Etcheverry

Martes, 07 Abril 2015 15:28