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Retroalimentación

Investigación y gestión son dos grandes núcleos de trabajo e intervención en las áreas protegidas que aportan a su conservación y desarrollo.  Pero investigación y gestión no siempre se encuentran y confluyen, a pesar de que persiguen un objetivo común. Para desplegar todas las oportunidades de sinergia que se generan de ese encuentro, se está realizando en el Parque Nacional Cabo Polonio, que integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) del Mvotma, un ciclo de talleres con el objetivo de capitalizar todas las experiencias y saberes, para profundizar en el cuidado de nuestros recursos naturales.  

Docentes, estudiantes, investigadores, técnicos de organizaciones de la sociedad civil, entre otros, encuentran en las áreas protegidas “materia prima” de invalorable riqueza, a partir de la cual generar conocimiento y profundizar en él. La idea de este ciclo de capacitación, es que esta posibilidad que dan las áreas protegidas, de alguna manera vuelva a ellas.

La metodología se basa en el intercambio de miradas, cruce de información, y ejemplos concretos tomados de la propia práctica, que la retroalimenten, permitiendo optimizar los recursos y evaluar los ajustes que puedan ser necesarios realizar en la gestión.

Este ciclo de talleres nace en el 2012, a iniciativa de la Dirección del Parque Nacional Cabo Polonio y está dirigida al equipo de guardaparques. Este año la capacitación y el intercambio abordó metodologías para el relevamiento y carga de datos obtenidos de monitoreos e investigaciones realizadas en torno a las aves, tortugas, pingüinos, lobos marinos, y la dinámica dunar, entre otros.

“Lo importante es que se puedan seguir en el largo plazo todas estas actividades de investigación, que esa información vuelva al Parque, y nos permita capacitar a nuestro equipo, mejorar día a día la gestión, y disponer de información sistematizada que a futuro pueda ser útil”, señala Gonzalo Picasso, Director del Parque Nacional Cabo Polonio.
En este formato de retroalimentación, los propios registros cotidianos que realizan los guardaparques, por ejemplo el conteo diario de las dos especies de lobos marinos en la zona del faro, el monitoreo de aves, o registros de alteraciones o cambios específicos acontecidos en el área, sirven de insumo para nutrir al Sistema de Información del SNAP e investigaciones que la Universidad de la República, el Instituto Clemente Estable u organizaciones como Karumbé y Aves Uruguay desarrollan.

A partir del monitoreo de aves que realizan los guardaparques y su posterior procesamiento junto al Centro Universitario de la Regional Este (CURE), permite “obtener información de cambios poblacionales en el tiempo, conocimiento y documentación de la avifauna del parque, así como sus amenazas”, según señala el investigador, docente del CURE, Lic. Joaquín Aldabe.

La información tomada de manera sistemática y en el largo plazo posibilita por un lado tomar las mejores decisiones, y por otro, mostrar logros de gestión, en este caso vinculados a la biodiversidad. Por su parte, y siguiendo con el ejemplo, “el CURE como institución académica se beneficia sobremanera al contar con un volumen importante de información, de buena calidad, que permite plantearse preguntas de investigación más ajustadas a las necesidades de gestión, y por otra parte posibilita generar contenidos académicos para publicar y utilizar como insumos para la docencia en la Licenciatura en Gestión Ambiental”, agrega Joaquín Aldabe.

Si los insumos y la generación de conocimiento que proviene de las investigaciones realizadas en el territorio se suman a los aprendizajes, saberes y experiencias que se desprenden de la gestión cotidiana, se potencia en definitiva la conservación y el desarrollo en nuestras áreas protegidas.

Miércoles, 29 Octubre 2014 12:33