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Ordenamos el presente y sentamos las bases del futuro

Culmina la primera gestión de gobierno que tuvo durante todo el período a la ley 18.308, de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible, como soporte para la planificación del territorio. Si bien aún hay mucho por hacer en la materia, se avanza en el país para el desarrollo sostenible. En estos últimos años sentamos las bases que comienzan a diseñar un modelo territorial acorde a los desafíos que el país atraviesa.

El territorio es el espacio donde convive la población con todas sus actividades que van transformando a este en un lugar propicio para la vida humana (viviendas, espacios públicos, servicios, actividades productivas, sociales y culturales; entre otras) Esta convivencia está mediada por relaciones políticas, sociales y económicas. A la hora de pensar un país para el desarrollo sostenible, el territorio juega un rol sustantivo, es fundamental definir de forma clara su organización y funcionamiento a fin de alcanzar los principales objetivos que derivan de su ocupación, uso y transformación.

Los desafíos del período en materia de Ordenamiento Territorial

El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), a través de su Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (DINOT), tuvo un horizonte claro, obtener un territorio que permita todo tipo de actividad productiva sin perder de vista la calidad de vida de su población y la preservaciónde los recursos naturales y culturales.

Esta gestión de gobierno trabajó en el ordenamiento ambiental del territorio al servicio de diferentes políticas públicas, todas estas impulsadas con el objetivo de avanzar en el desarrollo sostenible. Algunas de las metas fijadas fueron: la diversificación de la matriz energética, el desarrollo turístico y productivo en general, la recuperación de la integración social, el cuidado de los recursos naturales y culturales con un acceso equitativo, mejora de la conectividad nacional, aprovechamiento de las infraestructuras instaladas, entre otras.

La política pública de ordenamiento territorial, entre otras tareas, colaboró en la definición de decisiones fundamentales tomadas por el Poder Ejecutivo, como es el caso de la ubicación de grandes emprendimientos, entre los cuales se encuentra el Puerto de Aguas Profundas. El Gobierno Nacional tomó estas decisiones en defensa de los intereses del país que tuvo como uno de sus grandes ejes el desarrollo sostenible y no trasladó estas definiciones a los intereses del mercado.

La instalación de nuevos emprendimientos siempre genera transformaciones en el territorio, como por ejemplo: el aumento de la población, debido a la necesidad de mano de obra; modificaciones ambientales y en la estructura territorial, entre otras. La DINOT, en coordinación con los gobiernos departamentales, se adelantó y dio respuesta a las nuevas necesidades del territorio: buscó aprovechar las instalaciones ya existentes o generar nuevas soluciones habitacionales, servicios, equipamientos, entre otros, para asegurar el mantenimiento de la calidad de vida de las personas; implementó soluciones para dar garantías ambientales y para procurar el buen funcionamiento de los nuevos emprendimientos, como por ejemplo, el mejoramiento de la conectividad.

Un terriorio pensado entre todos

La participación social fue un eje fundamental en el ordenamiento del territorio. La elaboración de mucho de los instrumentos de ordenamiento territorial contó con diferentes instancias de participación (talleres, entrevistas, entre otras) que se dirigieron a las organizaciones y población que se encuentran o inciden en el territorio. El objetivo fue recoger una mirada territorial amplia y auténtica. También se realizaron las puestas de manifiesto y las audiencias públicas establecidas en la ley, en donde los diferentes actores pudieron realizar observaciones y aportes para la construcción de los instrumentos.

A nivel de escalas

Dentro de las acciones que se impulsaron en materia de Ordenamiento Territorial, se aceleró la elaboración de instrumentos de ordenamiento territorial y desarrollo sostenibles previstos en la ley, tanto en su escala nacional, regional y departamental. Estos instrumentos son parte de una única estructura que compone la totalidad del territorio nacional.

En la escala nacional se elaboraron las Directrices Nacionales y la Directriz Costera, hoy ambas en el Parlamento para su aprobación. Estas definen la política pública de Ordenamiento Territorial, sientan la base estructural de nuestro territorio que propone una visión nacional acorde al modelo de país que se viene diseñando.

En la escala regional se generó un diálogo constante y sin precedentes entre la DINOT y varios gobiernos departamentales. Como producto de estos vínculos se elaboró y aprobó la Estrategia Regional Metropolitana y la Estrategia Regional del Este; y están en proceso de elaboración los planes interdepartamentales de Cerro Chato y Aiguá. La realización de estos instrumentos surgió de la necesidad de generar una mirada integral y acorde a las realidades presentes en el territorio, que muchas veces no se corresponden con los límites jurisdiccionales dados por los departamentos. La finalidad fue tomar decisiones conjuntas que dieran respuesta a posibles problemáticas u oportunidades que se presentan en los territorios compartidos por dos o más departamentos.

En la escala departamental, con una fuerte autonomía de los gobiernos departamentales y el apoyo técnico y financiero del MVOTMA, se realizaron diferentes instrumentos de ordenamiento territorial y desarrollo sostenible con el objetivo de ordenar el territorio de los departamentos. En este período de gestión se elaboraron 40 instrumentos departamentales, 33 de ellos ya aprobados y 7 que se encuentran a consideración de las juntas departamentales, y continúan en proceso de elaboración 49 más. Al finalizar el quinquenio, el MVOTMA habrá otorgado a los gobiernos departamentales setenta y seis millones de pesos destinados para la elaboración de instrumentos departamentales.

Miércoles, 22 Octubre 2014 10:08